Jardín al mar

viernes, noviembre 06, 2009

Idolatrías: La extranjera


      LA EXTRANJERA


      Los pescadores de Naxos mastican

      una concha ovalada

      para probar la sal que el desconsuelo

      sedimenta en el fondo

      de una crátera llamada abandono.


      En Naxos las ofrendas son maderas

      que alguien dice que brillan como el resto

      de un banquete divino

      o de una ceremonia que exaltaba

      la vehemencia de los adalides.


      Los lagartos de Naxos

      se fríen en sartenes de granito.

      Los cormoranes buscan, se relamen

      y, más tarde, los gatos

      cazan los cormoranes y trituran

      sus huevos con destreza ensimismada.


      Los muchachos de Naxos,

      haraganes y procaces, espían

      el paso entrecortado de la loca.

      La distraen con miedo, con insultos

      y ella, blanca, les arroja su anillo,

      su cinturón de estrellas melancólicas.


      Cuando la tarde vuelve a ser violeta,

      las mujeres de Naxos

      se sientan a la entrada de las casas

      con el cojín orondo de bolillos,

      con ágiles respuestas en sus dedos,

      con alfileres ácidos

      en el morado pliegue de sus bocas.


      - Yo he visto a los cangrejos - dice una -

      picotear su peplo desceñido

      creyéndose la carne

      de una medusa seca de la orilla.


      - Yo he visto que la espuma - dice una -

      le rizaba los pies y ella bebía

      el agua más salada, casi púrpura

      a fuerza de ser sangre sumergiéndose.

      - Y yo la vi tenderse y no se hundía

      hablando con delfines y con pulpos.

      Sus pechos parecían dos islotes

      sin pájaros

      y su vientre una costa donde el viento

      gemía y levantaba tolvaneras…

      ¡Qué los dioses nos nieguen

      de tanta soledad, de tanto olvido!





After The Rain - Eric Satie

viernes, octubre 30, 2009

Idolatrías: El traductor


      EL TRADUCTOR


      Un pequeño murciélago muy quieto…


      Está mareado con el olor

      de los jazmines,

      está escuchando el llanto de la joven

      poetisa que espera La Visita,

      está despierto y lejos de los gatos.


      Había canciones del Ramayana

      debajo de las losas de las ruinas.

      Había una palabra incoherente

      en Sylvia Plath.

      Había un insecto con letra de mos-

      ca que escribía:

      “He conocido los mares de Marte,

      a la esposa extranjera de los héroes,

      la balada del viejo jardinero

      y el disco de platino más allá

      del cinturón helado de asteroides”.


      Quiero acariciarlo porque está triste,

      quiero tocar

      su pelusa de rata voladora,

      el cirio benedictino que alumbra

      sus papeles,

      lejos de los recitales de las pla-

      zas de toros,

      lejos de la cadencia que aureola

      la eminente cabeza

      del aedo,

      y que me diga

      por qué ama a las hermosas poetisas

      que buscan un perfume

      en los hornos de gas.



Into the Light - Metheny, Jarrett, Corea

sábado, octubre 24, 2009

Idolatrías: Ídolo


      ÍDOLO

      Cuando diga a los dioses

      que pasen,

      que ya humea en la mesa el plato del asado

      y brinden por su muerte como dioses mortales

      mientras Ama-No-Uzume

      danza extremadamente,

      corroerá el salitre tu preciosa madera,

      tu frente despejada de insolente muchacho.

      En esta playa bárbara

      de los dioses

      que amoratan las venas de mis piernas y mugen

      borrachos, pendencieros, ni siquiera tu guiño

      de petulante risa podrá permanecer

      a salvo de la daga

      de la Luna.

      Veo a niñas sumisas postradas ante ti.

      Veo la alucinógena

      amapola prenderse, pasar de mano en mano

      mientras rezan y cuentan tu historia en los dibujos

      dorados de tu espalda.

      Pero los dioses vuelven

      por mentir que están muertos, sentándose a mi mesa,

      voraces con el negro pretencioso en tus labios,

      borrando tus señales

      de mi cuello.

      Y no respirarás

      cuando les diga

      cómo jugaste a ser

      el hijo pródigo

      y te vanagloriabas de haber hecho el amor

      sobre sus tumbas.

      Porque son las visitas

      que si vienen

      vienen para quedarse,

      para agotar los víveres, para ocupar la letra

      de los himnos y para comerse unos a otros.




i cried for you - Katy Melua

sábado, octubre 17, 2009

Idolatrías: Maquillaje


      MAQUILLAJE


      Quiéreme más,
      hasta que no sepamos la distancia
      del color del mercurio
      y tengan que buscarnos
      en las caricaturas.

      Tu rostro con mi rostro,
      tus cejas paralelas a mis cejas,
      tu eye-liner consiguiendo
      el almendrado fruto de mis ojos
      que ansían bucear
      el agrisado mar de la galerna
      de tus párpados
      y el espumoso azul para los lirios
      sumergidos.

      Bésame más,
      en la perversa forma
      gordezuela
      de tus labios,
      en el cristal tan frío que prefiere
      morderte,
      no restañar la herida que yo te haga
      y consentir la curva
      de un dibujo magnífico en mis labios,
      como Bella
      Durmiente
      conservando el sabor del maleficio.

      Quiéreme más,
      bésame más,
      que tengan que buscarnos
      en las caricaturas

      y tú,
      igual que Alicia Liddell mayorcita,
      no fueras a cruzar
      sino que amaras
      mi vertical pupila y descubrieras
      que falta el necesario
      aviso perfumado
      en tus mejillas
      y después,
      con la mirada estática de un ídolo,
      ya sabes que es perfecta
      tu afección,

      y después me sonríes,
      te sonríes
      marchándote.




Bachianas Brasileras No. 5 - Wayne Shorter

viernes, octubre 09, 2009

Idolatrías: Insomnio

Anna Maria Sibylla Merian (1647-1717)

      INSOMNIO


      Vienen viejos parientes desde cárceles,

      se disputan mi cama

      con juegos aritméticos,

      se empeñan en contar de ese otro lado

      que nunca está cuando amanece el día:

      Emily, su baúl,

      Luis, tulipanes,

      Virginia de perfil

      y Jaufré como un duque en su castillo

      amando a la mujer del horizonte.

      Vienen todos los monstruos,

      ¿dónde habitan,

      igual que el cuento aquel que me asustaba?

      ¿Desde dónde regresan desvariando

      la razón más nocturna de mi tinta?


Aria - Mozart

viernes, octubre 02, 2009

Idolatrías: Emily



      EMILY

      Esta es la tarde

      que se asemeja a todas las cartas del verano.


      Mis animales duermen

      seguros de mi estancia, de mi callada y lenta

      compañía.


      Esta es la tarde

      de la cantora

      de jazz. Quizá otra tarde modulara por mí

      un blues de llanto,

      ese fuego

      del apasionamiento.


      Pero esta tarde

      dejo de amedrentarme con las inmediaciones

      de Aquel,

      verdugo de las tardes destinadas a sombras.


      Fueron setenta días de acicalarme el rostro.

      Él prefería el negro,

      el suficiente orgullo

      y yo sólo quería averiguar sus manos,

      arriesgarme de amor

      y delinquir.


      Tú morirás muy joven,

      y le besé parando

      las agujas.


      Esta es la tarde

      que me invita a guardar

      el maquillaje.


      Y recobro el dominio

      de los círculos,

      rodeando mi casa

      de jardines

      por tener un planeta que pasear sin riesgo,

      vistiéndome de blanco

      para ser labios blancos

      de soledad,

      más blancos que las manos

      de Aquel,

      más blancos que su vuelo de enamorado cuervo

      de sí mismo.



Amelia - Joni Mitchell

( Reconozco que este tema lo he puesto varias veces...pero es que me encanta)

viernes, septiembre 25, 2009

Idolatrías: Orión



      ORIÓN

      Ven, gata loca,

      ronronea a mi lado,

      túmbate junto a mí sin el aprisa,

      como sueles hacer cuando pregunto

      qué pensará esta gata, esquiva bruja.


      Pronto serán las doce de la noche…


      Veremos esas naves imantadas,

      girantes girasoles

      del pintor holandés

      y beberemos lágrimas

      del rubio replicante de Blade Runner.


      Pronto serán las doce, el aire rojo

      envainará sus armas

      y dormirá a las niñas.


      So long ago

      hubo cuarenta enanos que forjaron

      pulseras melancólicas de jade

      y la muchacha alada quiso hacerse

      estrellas de la pena,

      lindas ajorcas para los tobillos.


      So long ago

      un cazador de insomnios se interpuso

      entre la luz más triste y el umbral

      de su puerta:

      hablaba de viajes al tejido

      que ocultan los que temen ser besados.

      Hablaba de los dedos que se queman

      en la constelación

      brutal donde los ángeles

      sólo se alimentaron de deseos.


      Y ella empezó a escaparse por los ojos,

      a convertirse en animal carnívoro.


      Pronto serán las doce, gata loca,

      y veremos los signos

      del azar dibujarse

      en la ausencia que vierte

      silencio

      silencio

      silencio.



Blade runner - Vangelis

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